Esta Semana Santa habrá sido para todo el que se siente COFRADE más rara y agridulce de lo habitual. Si bien he podido vivir momentos intensos y bonitos presenciando el transitar de nuestras queridas hermandades por las calles, este año he sufrido en mis propias carnes el efecto desesperanzador de la meteorología en la Semana de Pasión. Cuando la lluvia acecha, ciertamente, es el peor enemigo de las Juntas de Gobierno.
Pues bien, en mi caso, de mis 3 cofradías, salieron dos (Prendimiento y Nazareno), y no por ello me considero
este año afortunado. Cuando las condiciones no son las adecuadas, en mi humilde opinión, creo que sobra en todo caso espectáculos que hagan perder el sentido de lo que hacemos cuando vivimos nuestra Estación de Penitencia.
Igualmente, la frase tan consabida de que "el mayor patrimonio de una Cofradía, son sus hermanos" parece que se le olvida en ocasiones a algunas Juntas de Gobierno, y más cuando en el cortejo penitente figura un elevado nº de pequeños. Es verdad que ellos son los que más ilusión tienen, y que es muy difícil tomar una decisión desfavorable, pero igualmente es necesario que aprendan que lo que han recibido de sus mayores, ellos algún día lo delegarán a las generaciones venideras. Y que la mayor estación de penitencia y más real, se realiza con total seguridad en el templo rezando ante tus Titulares por una salida procesional frustrada.
Por ello, y espero que no se me malinterprete, este año realicé mi verdadera estación de penitencia el Viernes Santo por la tarde, cuando por las inclemencias del tiempo, estuvimos junto a Nuestra Madre bendita de la Soledad, en su templo de Santiago, acompañándola junto a mis hermanos.
¿Qué opinión tenéis al respecto?