No tuve el placer de estar presente, pero estoy seguro que los hermanos de Oración estarán contentos tras el resultado de dicho trabajo, ya que así lo habrán solicitado e imagino sometido a Asamblea. Lo que sí puede chocar bastante es la profunda transformación a la que ha sido sometida la imagen, separando la imagen del Señor del ángel, así como tallando un nuevo cuerpo para el titular Cristífero y adaptándola a imagen de vestir. Igualmente se puede observar un enriquecimiento en el tallado de la barba y el cabello, así como una nueva policromía y estofados en ambas imágenes.
El resultado es un cambio muy profundo en el conjunto escultórico, que supera con creces las expectativas de una restauración y que cambia el concepto que en su día ideara el imaginero Enrique Bellido. Un gran trabajo de Manuel Luque, que mejora cualitativamente el legado recibido.
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